UNA PASIÓN Y UN PROPÓSITO
Equànima nació en 2012 de la unión de dos inquietudes que siempre me han acompañado: el respeto por los animales y el deseo de acompañar a las personas. Sin embargo, con los años la manera de entender esta relación ha evolucionado.
Convivir con los caballos, observarlos y profundizar en la etología equina me ha llevado a cuestionar muchas de las cosas que tradicionalmente hemos considerado normales en nuestra relación con ellos.
Hoy el propósito de Equànima es muy claro: crear un espacio en el que las personas puedan vivir experiencias de bienestar, conciencia y aprendizaje sin que ello comprometa el bienestar de los caballos. Por eso aquí los caballos viven en manada y en libertad, todas las actividades se hacen pie a tierra y respetamos, en la medida de lo posible, las necesidades propias de su especie.
LOS CABALLOS SON SERES ÚNICOS E IRREPETIBLES
En Equànima no consideramos a los caballos como terapeutas, coaches ni maestros. Son caballos. Animales sociales, sensibles a su entorno, con necesidades, preferencias, relaciones y formas propias de comunicarse. No necesitamos atribuirles poderes ni intenciones humanas para que la relación con ellos sea valiosa.
Cuando una persona entra en su entorno y aprende a observar antes de interpretar, a menudo comienza también a observar de otro modo lo que ocurre a su alrededor y en su interior. Nuestro papel es acompañar este proceso respetando tanto a la persona como al caballo.
OTRA FORMA DE RELACIONARNOS
Nuestra forma de trabajar parte de cuatro principios:
1) Manada y libertad
Los caballos son animales sociales. En Equànima viven en grupo y disponen de espacio para moverse, relacionarse, descansar, alimentarse y tomar decisiones.
2) Siempre pie a tierra
No montamos a los caballos en ninguna de las actividades de Equànima. La relación se construye desde el suelo, observando, compartiendo espacio e interactuando con ellos cuando la situación lo permite.
3) Etología antes que interpretación
Intentamos comprender la conducta del caballo desde el conocimiento de su especie, de su contexto y de la observación, evitando atribuirle automáticamente emociones o intenciones humanas.
4) Respeto ambas direcciones
El bienestar de la persona no debe construirse a expensas del bienestar del animal. Los límites y necesidades de los caballos forman parte de cualquier actividad que realizamos.









